sábado, 25 de marzo de 2017

Tiempos Convulsos en el Maestrazgo

Publicado: La Magia de Viajar por Aragón.
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Tiempos convulsos
EN EL MAESTRAZGO
Texto Sofía Sánchez 
Fotos Comarca del Maestrazgo

25 de marzo en Cantavieja
La exposición “Tiempos Convulsos en el Maestrazgo. Bandidos, franceses, carlistas y liberales” pone el acento en el protagonismo que tuvo la comarca del Maestrazgo en el transcurso de las Guerras Carlistas. Su objetivo es mostrar a los habitantes de la comarca, y a todo aquel que quiera acercarse, un territorio que en el siglo XIX fue transformado por la guerra con los cambios sociales que ello acarreó, además de los costes económicos y humanos, para convertirse uno de los centros más importantes de la insurgencia carlista.

Fue un siglo convulso en la comarca, marcado por el estallido de las dos Guerras Carlistas y por la difusión de las ideas políticas defendidas por cada bando. En ello, como se refleja en este proyecto itinerante, jugaron un papel importante tanto la prensa como la guerra misma, que llevó de un lado a otro las ideas y los símbolos que las representaban.


La exposición ofrece una oportunidad de profundizar en su pasado intentando mostrar una visión distinta del patrimonio arquitectónico y cultural con el que conviven diariamente. Para el visitante, una forma de leer el territorio y la posibilidad de adentrarse en una de las señas de identidad histórica más característica del Maestrazgo.

Desde su primera inauguración en Fortanete en el año 2011 la exposición ha itinerado por Fortanete, Castellote, Tronchón, Mirambel y La Iglesuela, finalizando su andadura en Cantavieja.


Las Guerras Carlistas


Las Guerras Carlistas surgen de la disputa por acceder al trono español entre el infante don Carlos y la reina María Cristina, hermano y esposa de Fernando VII. El país quedó fracturado entre los liberales, que defendían a la reina y la constitución de 1812, y los carlistas ,que reivindicaban la legitimidad de don Carlos para acceder al trono. Cuando fallece Fernando VII, la insurrección carlista estalla por todo el país, consolidándose en torno a tres núcleos: País Vasco y Navarra, Cataluña interior y Maestrazgo.

La primera guerra carlista se desarrolló desde 1833 hasta 1840, aunque con el final de esta guerra no desapareció del todo la conflictividad. En los años 40 del siglo XIX en esta zona se intensifica el enfrentamiento entre las fuerzas del orden liberales y las partidas carlistas que vuelven a reorganizarse en torno a algunos cabecillas  como “El  Groc, de  la vecina  localidad  de Forcall. El marqués del Maestrazgo, Juan de Villalonga, logrará acabar con él. Pero tras unos años de relativa estabilidad, el destronamiento de Isabel II despertará de nuevo las expectativas carlistas de llegar a ocupar el trono, en este caso apoyando al descendiente carlista Carlos VII, lo que desembocaría en la segunda guerra, de 1872 a 1875, que también se hizo sentir, aunque con menos intensidad que la primera guerra, en esta zona


El Maestrazgo Carlista

Los carlistas se afirmaron en el Maestrazgo a partir de la llegada de Ramón Cabrera a la dirección del ejército, en 1835. Con la toma de Cantavieja, al año siguiente, comenzó a funcionar una compleja maquinaria mili- tar/administrativa que permitió su expansión no solo hacia Aragón y Valencia, sino también hacia Castilla y Cataluña.
El Maestrazgo turolense incluye un extenso espacio montañoso que fue históricamente conocido como las tres Bailías (Cantavieja, Castellote y Aliaga), hasta el siglo XIX en que la orden de San Juan del Hospital pierde sus privilegios. Con la primera guerra carlista la comarca pasará a ser conocida como Maestrazgo, de- nominando así un amplísimo territorio que incluye el maestrazgo de la Orden de Montesa en Castellón, de donde adopta el nombre.

Cantavieja desafiante.

Desde sus 1300 m de altitud esta localidad montañesa tiene una vista impactante si llegamos desde Mirambel. La muralla del castillo se levantó sobre las rocas sirviendo de excelente defensa a los últimos templarios asediados durante 8 meses por las tropas de Jaime II, hasta su rendición en agosto de 1308.
Cuando llegaron los carlistas a Cantavieja, la vieja muralla tuvo que ser restaurada para de nuevo convertirse en un bastión de la insurgencia frente al potente ejército liberal, tanto en la primera como en la segunda guerra carlista.
De aquellos momentos, Cantavieja conserva un interesante patrimonio que se puede disfrutar en un recorrido por sus calles y que nos da idea de la importancia de aquellas luchas que colocaron a la localidad en un lugar preeminente para los intereses de la nación, ya que lo que allí estaba ocurriendo tendría repercusiones de ámbito nacional e incluso llegaría a hacerse eco la prensa internacional.
Un importante punto de inflexión en el desarrollo de la primera guerra carlista proporcionará a Cantavieja un inusitado protagonismo. Se trata del momento en que Cabrera obtiene sus primeros logros en convertir las partidas carlistas en un verdadero ejército, vinculado a la fortificación de Cantavieja, que supuso una demostración de fuerza, defendiendo un enclave territorial.
Cantavieja se convierte en sede de la Junta Auxiliar Gubernativa, de la imprenta donde se imprimirá el Boletín del Real Ejército del Reino de Aragón, el primer periódico carlista de Aragón y Valencia. Se establecen allí los almacenes de víveres y municiones, una maestranza de artillería y una fundición, un taller para la elaboración de pólvora y balas y otro para reparación de armas, un hospital y el depósito de prisioneros.

El Museo de las Guerras Carlistas.

Para conocer e interpretar este territorio montañoso que se convirtió en bastión de la insurgencia carlista, conviene iniciar nuestro itinerario por el Museo de las Guerras Carlistas, ubicado en el antiguo edificio de correos en la calle Mayor de Cantavieja.
El museo tiene su origen en la necesidad de establecer un conjunto de información sobre las guerras que afectaron al Maestrazgo durante el siglo XIX en el lugar que fue su capital y en la voluntad de servir de nudo entre el pasado, el presente y el futuro y los aspectos históricos, geográficos y culturales que se entrelazan en el apasionante y apasionado relato de este periodo.
Los contenidos han nacido de la investigación realiza- da durante las últimas tres décadas sobre el carlismo en el siglo XIX. Los objetos son variados, tanto documentación impresa de época como armas, libros, imágenes, uniformes  o  maquetas. Junto  a  ella, la  información gráfica construye un discurso que permite llegar desde los conflictos ligados a la revolución francesa hasta la toma de Cantavieja en 1875 por los liberales.



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